Presentación
Anexo
Cuando finalice la redacción de mis memorias, solicitaré en nombre de toda la familia UBAGO la celebración de un encuentro con la gerencia de UBAGO GROUP para explorar una colaboración que refuerce la imagen de la marca UBAGO GROUP vinculándola al apellido español Ubago.
Prólogo
Con estas líneas deseo trasladar a los actuales propietarios de Ubago Group una propuesta que creo valiosa para ambas partes: recuperar y poner en valor la figura de nuestro padre, fundador de la empresa.
Su historia puede aportar a Ubago Group un relato de marca auténtico y profundamente humano, el del hombre que la hizo posible, reforzando su imagen y vinculándola, a través de nuestro apellido Martínez de Ubago y a los valores y el origen español que la hicieron grande.
Epílogo
Estas memorias no son un ajuste de cuentas con el pasado, sino el testimonio de una vida dedicada al trabajo, al sacrificio y al compromiso con un proyecto familiar que empezó en los Callejones del Perchel de Málaga, con una caldera vieja y dos cerradoras Somme usadas para cerrar latas de Langostillos, Sardinas, Chipirones, y que hoy lleva nuestro apellido español, Ubago, por medio mundo.
Conservas Ubago no se construyó solo con inversiones, sino con un magnífico equipo humano de trabajo, ideas, creatividad, esfuerzo, lealtad y vocación familiar.
Si algo aprendimos de nuestro padre fue que la mejor garantía de una empresa no está en los balances, sino en las personas que la sostienen.
«El activo humano y las actitudes son más importantes que las máquinas», repetía mi padre con frecuencia. Esa filosofía se convirtió en nuestra guía. La ilusión, la motivación y la creatividad fueron siempre nuestras herramientas más valiosas.
El trabajo documental que Xoan Carmona Badia ha aplicado a las memorias de Ubago Group a través de ANFACO es valioso, pero complementario: en mi opinión, le falta la parte humana que solo se vive en persona. Esa parte se descubre recorriendo las fábricas de Málaga y La Línea y conversando con quienes crearon la Empresa.
El corazón de esta historia es humano, y ese ha sido siempre mi mayor orgullo.
Raíces gallegas
Raíces gallegas: mi abuelo Eugenio Escuredo de Conservas Yago (1929)
Mis raíces estuvieron siempre vinculadas al mundo de las conservas. Mi abuelo materno, Eugenio Escuredo Lastra, fue propietario de la fábrica Conservas Yago, fundada en 1929 en el puerto de Meloxo, en O'Grove (Pontevedra). Allí, entre redes, sal y vapor, empezó todo lo que después sería la historia de nuestra familia.
Su huella fue tan profunda en la comarca que hoy una calle lleva su nombre: la calle Eugenio Escuredo Lastra, en Pontecesures (Pontevedra), junto al río Ulla.
Conservas Yago, especializada en atún y mariscos, berberechos, mejillones, almejas, navajas y pasta de anchoas, quebró lamentablemente en 1978. Mi abuelo había fallecido diez años antes, en enero de 1968.
Angel Silva era el director gerente de Conservas Yago y el director comercial era Moncho Fernández Aguiño con quienes mantenía diariamente una comunicación telefónica cuando yo vivía en Madrid.
Nota de Tita, hija de Moncho Fernández Aguiño, Esther Fernández Otero me escribe:
Lamentablemente no he encontrado fotos de berberechos, almejas blancas , almejas rubias, además de los mejillones, sardinas, atún claro y bonito en aceite y escabeche que ya os he enseñado.
Moncho comenzó con 14 años como mozo de almacén, y básicamente se dedicaba a hacer recados y ayudar donde hiciera falta. En total estuvo unos 13 o 14 años trabajando en la fábrica. Recuerda el cariño con el que todos lo trataban y las atenciones hacia él, en principio de las mujeres que trabajaban allí, y en seguida también de Don Eugenio Escuredo ( siempre sintió un gran respeto, cariño y admiración hacia él).
Tras recibir unas clases de contabilidad, pronto pasó a ser Jefe de Almacén. Y a trabajar en las oficinas. Pero se le dibuja una sonrisa de satisfacción cuando recuerda que, en cuanto obtuvo el permiso de conducir, pasó a ser el chófer de Don Eugenio, y me cuenta que hacían viajes a Vigo todas las semanas, ya que allí estaba la central de la Unión de Fabricantes de Conservas de Galicia
Posteriormente fue el mejor director comercial de la fábrica Yago
Viaje de O´Grove a Málaga: mi infancia en una familia de doce hermanos (1948–1954)
Nací el 9 de febrero de 1948 en O'Grove (Pontevedra), cuarto hijo de una familia de doce hermanos. Crecer en una familia tan numerosa y tan profundamente unida marcó mi carácter para siempre: aprendí pronto a compartir, a esperar mi turno y a entender que nadie sale adelante solo
Alfonso Bermudez consigue bastantes colaboraciones con la Consellería de la Xunta de Galicia organizando múltiples eventos
En 1954 la familia Ubago llegó a Málaga procedente de O' Grove. Aquel traslado, que para un niño de seis años era una aventura, fue en realidad el primer gran acto de valentía empresarial de mi padre.
Anécdota: Durante aquel viaje guardo una anécdota que todavía recuerdo con cariño. El Cabo de Creus era un barco de carga, no de pasajeros, y para un niño como yo aquello era todo un mundo por explorar. En una de mis travesuras se me ocurrió desaparecer y esconderme en el sótano del barco, allí donde estaban las calderas de carbón. Para llegar hasta allí tuve que bajar una escalera de diez o veinte metros, algo que me impactó mucho por lo profundo que era aquello. Mientras tanto, toda la familia me buscaba por cubierta sin darme conmigo, cada vez más preocupada. Al final fue un marinero quien me encontró; al verme allí abajo, me preguntó extrañado qué hacía yo en aquel lugar. Fue así como terminó mi aventura, que a mí me pareció emocionante, aunque imagino que a mi familia les provocó más de un susto.
El Perchel: nace Conservas Ubago
En el barrio del Perchel de Málaga, nace Conservas Ubago (1953–1969)
Mi padre, Jaime Martínez de Ubago y Llorens, fundó en 1953 la empresa Jaime Martínez de Ubago en adelante, Conservas Ubago en el barrio del Perchel de Málaga, en colaboración con mi abuelo Eugenio Escuredo, aunque con relaciones profesionales independientes entre ambos.
En aquella fábrica de los Callejones del Perchel se elaboraban productos verdaderamente innovadores para la época: chipirones en aceite, sardinas, jurelitos en lata (chicharrillos), aceitunas rellenas de anchoa con la marca «Malagueña y Salerosa», conservas dietéticas bajas en calorías fabricadas por Conservas Bromatológicas Ubago, dirigida por el Doctor Esteban Perez Brian empresa innovadora creada en paralelo y latas autocalentables, destinadas principalmente al Ejército.
El primer equipo de Conservas Ubago era pequeño pero entregado: Manolo Blanco (contable), Antonio Sánchez Bravo (la mano derecha de mi padre), dos encargados y los trabajadores de la fábrica El Neno, Gilberto y Antonio Cañamero, entre otros.
La rotura de la caldera de vapor vieja en la fábrica del Perchel de Málaga
Una de las pruebas más duras de aquellos años fue la rotura de la vieja caldera de carbón, que provenía del desguace de un barco viejo. Aquella avería paralizó la empresa casi un año entero. No nos rendimos: se construyó una nueva caldera acuotubular tipo Babcock-Wilcox en Vélez-Málaga, y la fábrica volvió a funcionar.
«Dali Pali»
Mi padre tenía un humor muy suyo. Inventó el término «Dali Pali» «dale a la pala» para referirse a la tarea de introducir manualmente con una pala los langostillos en el cocedor mediante vapor tubular. Era su forma de quitarle hierro al trabajo duro y de contagiar buen ánimo en la fábrica.
Los chipirones en aceite
Los chipirones en aceite tuvieron una importancia enorme en nuestra fábrica. Mi padre era uno de los principales compradores de la lonja de Málaga, donde adquiría gran parte de los chipirones los conocidos calamares del Sáhara a través de Manolo Villalta, representante de numerosos barcos pesqueros. Entre ambos existía una estrecha amistad nacida años antes, cuando coincidieron en unos ejercicios espirituales de cristiandad.
Una iniciativa de mi padre, y uno de los grandes secretos de elaboración hasta ahora inédito, consistía en dar la vuelta a la capucha del calamar antes de cocerlo. Sin embargo, este proceso dañaba las manos de las trabajadoras por los ácidos del producto, así que decidimos proporcionarles guantes de protección. Cuidar a quien trabaja contigo no era una moda: era nuestra forma de entender la empresa.
Gracias a aquella buena relación, Manolo Villalta propuso a mi padre un acuerdo muy beneficioso: repartir la producción de calamares a cambio de que mi padre le enseñara a montar una fábrica. En nuestras instalaciones se formó a más de quince mujeres, además de mecánicos y encargados de producción que después trabajarían en su empresa.
El acuerdo funcionó de manera excelente durante tres años, hasta que Villalta incumplió el compromiso alegando que necesitaba más materia prima y decidió quedarse con toda la pesca de chipirón. Aquello provocó una crisis importante en Ubago. Tiempo después, Conservas Villalta terminó quebrando por problemas familiares.
Afortunadamente, el descubrimiento del langostillo, creado por nuestro padre, nos permitió superar aquella crisis y abrir una nueva etapa.
Algunos veranos de aprendizaje en Conservas Yago
Mi hermano Eugenio y yo pasamos, con dieciséis años, más de un verano con mi abuelo y mi padre como ayuda y aprendizaje en la fábrica de Yago. Íbamos a casa de los abuelos, Eugenio Escuredo Lastra y Elisa Lago Governa, a pasar parte de nuestras vacaciones, y colaboramos en la fábrica siempre que hacía falta.
Eugenio aprendió allí, como un auténtico técnico especialista, a cambiar el cierre de las máquinas Somme cerradoras de latas para adaptarlas a los distintos formatos. Aquellos veranos no fueron vacaciones: fueron nuestra primera escuela de empresa.
1968–1970 mi servicio militar en Ejército de Caballería
En enero de 1968 falleció mi abuelo Eugenio Escuredo Lastra. Con él se fue el patriarca conservero de la familia, pero su ejemplo siguió guiándonos a todos.
El 26 de octubre de 1969 contraje matrimonio en Málaga con Jacqueline Orban Freyone, de origen inglés. Entre 1969 y 1972, mi familia y yo nos quedamos en La Línea de la Concepción para poder llevar a cabo la construcción del proyecto de la nueva fábrica en el Polígono El Zabal ya que disponía del título de Ingeniería Técnica cuyo diploma anda más abajo,
Al llegar el verano tuve que cumplir la 2ª fase del servicio militar en la IPS (Instrucción Premilitar Superior), durante los años 1969 y 1970, en el Cuerpo de Caballería.
Entre octubre de 1969 y abril de 1970 trabajé en la Constructora Antonio Rodríguez López de La Línea, hasta que la empresa quebró seis meses después. Aquella quiebra me permitió comprender, desde muy joven, la dureza del mundo empresarial. Antonio Rodríguez López, nacido en Galicia, fue el constructor que modificó el estadio de fútbol de La Rosaleda de Málaga.
La Línea y Madrid: abrirse camino
Construcción de La fábrica de La Línea de la Concepción (1970–1972)
La construcción de la nueva fábrica en el Polígono El Zabal fue el proyecto que marcó mi juventud. La contratación de Manolo Bonilla Hernández, que promoví personalmente, facilitó la constitución de la empresa Constructora Hernández y Conservas Ubago, S.A. (HERCUSA), encargada de la ejecución de la obra. Me gustaría recordar la colaboración del “Cortito” de origen marroquí que vivió en una casita de madera durante la construcción de la fábrica.
Recibí 200.000 pesetas del Colegio de Ingenieros Técnicos por la creación y aprobación del proyecto, que tuve que presentar ante el Colegio de Ingenieros Técnicos de Málaga; cantidad que devolví íntegramente a mi padre. Es uno de los gestos de los que me siento más orgulloso: pude devolverle a mi padre el dinero que le costó mi carrera de Ingeniero.
Más adelante tuve que pedirle a Eugenio que estaba en Málaga dinero todas las semanas para poder ir pagando poco a poco todas las innovaciones.
El descubrimiento del Langostillo por parte de mi padre en 1966
El trabajo con el Langostillo comenzó hacia 1966 en la fábrica de Callejones del Perchel, en Málaga, y continuó después en la fábrica de La Línea de la Concepción, cuya ubicación resultó estratégica por su cercanía a la playa de La Atunara donde se pescaba. Fue precisamente allí donde mis padres descubrieron el potencial del Langostillo, conocido también como corruco, al ver las playas cubiertas de conchas.
El comienzo no pudo ser más humilde: dos sacos encargados a un mariscador local por 15 pesetas, cocidos en la cocina de la casa de la familia. De aquella intuición nació una actividad que en 2025 alcanzó una producción de cerca de 4.200 toneladas anuales.
En esta etapa fue clave la colaboración de Paco Bordallo, destacado científico de ANFACO (Asociación de Fabricantes de Conservas de Galicia). Incluso surgió una controversia científica en París sobre la clasificación del langostillo, entre Cardium echinatun y Acanthocardia tuberculata.
El nombre «Langostillo del Atlántico» fue una propuesta y creación comercial de mi padre. Se intentó registrar como marca, pero no fue posible por su similitud con la palabra «langostino».
Nuestro padre no dejaba de crear productos nuevos.
Fue pionero en envasar y liderar productos que hoy parecen de toda la vida:
Langostillos del Atlántico, Almejón, Concha fina, Melva de La Atunara en aceite y Melva Canutera de La Atunara en aceite, Sardinas de Agadir (en aceite, tomate y escabeche), Caballa del Norte (Scomber scombrus) y Caballa del Sur (Scomber japonicus y Scomber colias), en aceite y en salsa de perdiz, Chicharrillos en escabeche, Aceitunas rellenas de anchoa, Sardinas sin piel ni espinas, Gulas del Norte, Platos preparados en conserva (dietéticos, bajos en calorías)
Nuestro padre no dejaba de crear: los platos preparados bajos en calorías llegaron a comercializarse a través de la empresa Santiveri.
Como iniciativa y creación personal, impulsé la diferenciación comercial entre Caballa del Norte y Caballa del Sur para justificar diferencias de calidad y precio, una clasificación que posteriormente adoptaron el resto de fabricantes de Andalucía.
También desarrollamos el procesado de la nueva línea de caballa mediante pelado químico, diseñada por la empresa danesa Cabinplant, que además nos creó la maquinaria para la elaboración y automatización del proceso del langostillo. Tras instalar el cocedor de sardinas Flashcooker, la fábrica dio un salto tecnológico definitivo.
Madrid
En 1972 tuve que trasladarme a Madrid para completar los cuatro meses de prácticas que me quedaban pendientes del servicio militar. Presté servicio como sargento de Caballería en Getafe donde, junto con mi amigo Manolo Oña, organizamos un taller de reparación de vehículos Jeep. Logramos recuperar más de treinta vehículos, y ambos recibimos una medalla de reconocimiento del coronel del cuartel.
Durante las tardes, cuando quedaba libre de mis obligaciones militares, comencé a trabajar como representante comercial, vendiendo los productos de Yago junto con los de Conservas Ubago. Entre 1972 y 1978 residí en Madrid, primero en la carretera de Boadilla del Monte y posteriormente en Majadahonda. Fui comercial de Conservas Ubago y representante comisionista de otras empresas: Conservas Yago (berberechos, mejillones, atún, almeja blanca y rubia), Conservera de Rianxo, conservas de bonito del norte de Bermeo, un fabricante de anchoas y arroz de Valencia, los polvorones El Fuerte de Estepa, y otras.
Con 24 años tuve que abrirme camino en un entorno dominado por profesionales mucho mayores que yo. Aprendí que la juventud no está reñida con la responsabilidad.
Uno de mis primeros clientes fue José Luis Rampérez García, junto a su esposa María Luisa, quienes realizaron el primer pedido de chipirones en aceite y posteriormente apoyaron financieramente a la empresa mediante préstamos que siempre fueron devueltos. Hay clientes que se convierten en parte de la historia de una empresa, y ellos lo son de la nuestra.
Hacia 1972 solicité un préstamo personal de 500.000 pesetas en Caja Madrid para aportar capital a Conservas Ubago. «Cuando crees en un proyecto familiar, arriesgas también lo tuyo».
Entre los productos con mayor aceptación en el mercado madrileño destacaron las almejas blancas y rubias, los berberechos y el atún de Conservas Yago, y los chipirones y los langostillos de Conservas Ubago.
Makro, Jumbo y las primeras chicas degustadoras al público.
En 1972 apenas había supermercados: casi todo eran tiendas tradicionales o economatos. El primer hipermercado de España se llamaba Jumbo, y se desarrolló junto al primer Cash & Carry del país, llamado Makro. La gran duda del sector de entonces era si los consumidores y los dueños de las tiendas serían capaces de desplazarse a las afueras de Madrid.
Para Makro tuvimos que comprar una máquina que hacía lotes de conservas envueltos en plástico retráctil con varias unidades del mismo producto. Makro abrió posteriormente varios centros más.
Comercialmente, fui pionero en contratar chicas degustadoras para dar a conocer los langostillos en bares, hipermercados y mayoristas, apoyadas con ofertas en los folletos publicitarios. Era una acción que hasta entonces nunca se había realizado en el sector de las conservas y los mariscos.
En paralelo fueron surgiendo las grandes cadenas de hipermercados: Pryca hoy Carrefour, Continente, Eroski, El Corte Inglés y Alcampo. En todas ellas conseguí introducir nuestras conservas Ubago y, años más tarde, toda la gama de ahumados de Vensy España bajo las marcas Skandia, Valkiria y Wonder, además de las marcas blancas de alguno de nuestros distribuidores. En esta expansión fue clave la colaboración de mi hermano Enrique en la zona Centro y, posteriormente, el apoyo de mi hermana Pilar.
Al mismo tiempo, conseguí entrar en grandes cadenas de distribución como Coop. Gruma y El Triunfo, con más de 2.000 puntos de venta cada una, en la mayoría de mayoristas del sector y en grupos de hostelería como El Brillante, cadena de ocho bares y referente del bocadillo de calamares en Madrid, que adquiría un camión completo de langostillo cada vez que lo necesitaba.
Para ganar competitividad, impulsé el formato RR-90, que permitía reducir costes frente al RR-125 sin sacrificar presencia en el lineal.
Productos más vendidos en Madrid
- Chipirón en aceite: gran éxito en formatos RO-1150 y RO-550 (calamar de origen saharaui)
- Langostillos del Atlántico en OL-120, RO-550 y RO-1150
- Gulas en lata OL-120, en acuerdo con Angulas Aguinaga
- Concha fina en lata OL-120
- Salmón en lata RR-125
- Caballa del Sur en salsa de perdiz (éxito en formato RR-550)
- Caballa del Norte en aceite de soja
- Caballa del Sur en aceite de oliva
Autocalentable. Elaborado especialmente para la expedición al Himalaya y Ejército de la Marina (1973)
En 1973 mantuve reuniones con la Federación Castellana de Montañismo para diseñar las dietas necesarias con nuestro sistema autocalentable: una lata de garbanzos con chorizo y tocino fabricada especialmente para su expedición al Himalaya.
A la vuelta del Himalaya me devolvieron los autocalentables no utilizados. La única lata que quedó en mi casa la abrimos mi hija Jacqueline y yo en abril de 2026, cincuenta y tres años después. El producto del interior tenía un aspecto regular por la contaminación del envase metálico, pero abrir aquella lata fue abrir una cápsula del tiempo de toda una vida.
Ideas adelantadas a su tiempo
Después de instalar el Flashcooker, en 1971 propuse enlatar el residuo de aceite de las sardinas cocidas para venderlo al sector de la pesca deportiva. Aquellas latas cilíndricas, tipo refresco, había que perforarlas antes de lanzarlas cerca del anzuelo. La idea era buena y el producto funcionaba, pero el sector de comercialización de artículos de pesca deportiva aún no existía.
Lo mismo ocurrió con las pruebas de comida para perros y gatos: vimos las posibilidades del mercado, pero tampoco existía entonces ningún canal organizado como los de hoy. E igualmente con las conservas dietéticas bajas en calorías, fabricadas por Industrias Bromatológicas Ubago, en un mercado que apenas empezaba a organizarse, como el caso de Dietisa, empresa de distribución de productos dietéticos que empezaba a funcionar.
En un encuentro en la Feria Alimentaria de Barcelona con la firma Peso Ideal, llegamos a un acuerdo para fabricar en exclusiva la cola de caballa (con poca grasa) envasada al natural, que fue denominada Macarela al Natural o asalmonada (baja en calorías).
La creatividad de nuestro padre no paraba: intentó incluso utilizar las conchas del corruco para fabricar losetas. Las pruebas eran bonitas, pero apenas tenían resistencia. Las puso en el suelo de una pequeña pista de baile en el chalet de Vistazul, y en menos de dos años se desgastaron.
En definitiva, nuestro padre era una persona muy superior a cualquier inteligencia artificial.
Como hijo varón y socio fundador de Conservas Ubago, me siento obligado a encontrar, en colaboración con Ubago Group, una distinción a la altura de su legado el nombre de una calle, un homenaje, un vídeo u otro reconocimiento que perpetúe su memoria. Una figura que, lejos de ser solo nuestra, puede sumar sinergias y dar a la marca Ubago Group el rostro humano y la historia que la hicieron grande.
Proyección nacional e internacional
Entre 1976 y 1978 cursé dos másteres en Dirección Comercial y Marketing en ESEM (Escuela Superior de Estudios de Marketing) de Madrid, compatibilizándolos con mi trabajo. También participé en la expansión internacional a través de PROEXPA (Instituto de Promoción de Exportaciones) y de la Feria Alimentaria, en la que Ubago aún participa de forma ininterrumpida desde 1977.
La internacionalización nos llevó a ferias como Lisboa, SIAL en París y ANUGA en Colonia.
En aquellos años llevábamos las muestras en nuestras propias maletas, y PROEXPA organizaba misiones comerciales en los hoteles donde nos alojábamos, con el respaldo de las Oficinas Comerciales de las Embajadas. Fue un trabajo en equipo, lleno de entusiasmo y vocación comercial, en el que fueron clave la iniciativa y coordinación de Mario Cañizal Villarino.
Durante mi juventud conocí a Gonzalo, hijo del fabricante Thenaisie Provoté S.L. —grandes amigos personales de nuestros padres—, con quien, a los 24 años, coincidí en una expedición comercial de varios fabricantes gallegos a distintos países de América del Sur, entre ellos Chile y Venezuela (Caracas).
Mi familia
De mi matrimonio con Jacqueline Orban Freyone nacieron tres hijos:
- Jacqueline (28 de mayo de 1970)
- Cristina (21 de julio de 1971)
- Iván (3 de septiembre de 1977)
- Marina (5 de diciembre de 1995)
Años más tarde, de mi matrimonio con Yolanda Peláez Postigo, nació mi hija Marina ().
Mis hijos han sido siempre el eje sobre el que han girado mis decisiones personales y profesionales, incluso cuando estas supusieron grandes renuncias.
Mi pareja actual es Nataliya Bukhal, de origen ucraniano, que me acompaña desde el año 2003.
PROMOCION EN TELE 5 mediante concurso durante 20 semanas de un viaje a Noruega, tutelada por Concha Velasco
FALTA FOTO DE PALOMA
Algunas fotos familiares de origen genético de Jaime Martínez de Ubago y Llorens
El fallecimiento de nuestra madre y la reorganización familiar (1976)
El 18 de noviembre de 1976, tras el fallecimiento de nuestra madre, Elisa Escuredo Lago, nacida en Vigo, mi padre reorganizó las participaciones del accionariado, que quedó en manos de los socios fundadores de Jaime Martínez de Ubago S.A. (CIF 29036522): nuestro padre, Jaime Martínez de Ubago y Llorens, y los hermanos Jaime, Eugenio, Enrique, Isabel, Manolo y José María Martínez de Ubago y Escuredo. Posteriormente, las participaciones se distribuyeron de forma igualitaria con el resto de los hermanos (datos suministrados por el Registro Mercantil de Málaga el 15 de diciembre de 2025).
Tanto Conservas Ubago como la empresa de ahumados Vensy España (antes Vendsyssel España) fueron creadas por la familia Ubago antes de su venta.
Regreso, expansión y ahumados
Mi regreso desde Madrid a La Línea de la Concepción: mi gran renuncia a mi vida de Madrid (1978–1983)
En 1978 regresé a La Línea a petición de mi hermano Eugenio para crear una red comercial nacional. Vendí mi vivienda de Majadahonda, en la urbanización Puerta de Sierra III, renuncié a mis ingresos como comisionista de diferentes empresas y cambié la educación de mis hijos. Pasamos a vivir en un apartamento en La Huerta de los Naranjos, en La Línea de la Concepción.
Fue una gran renuncia personal y familiar, asumida por la ilusión de construir un gran proyecto junto a mis hermanos Eugenio, Enrique y Pilar, siguiendo el ejemplo de nuestro padre. Los salarios familiares eran inferiores a los del personal externo; Eugenio y yo no tuvimos vacaciones ni paga extra durante los primeros años. Y, sin embargo, nunca hubo desavenencias entre nosotros mientras trabajamos juntos: las decisiones eran siempre mancomunadas.
COCIBOL: la cocina de bolsillo
Tuve la iniciativa de perfeccionar el sistema autocalentable sustituyendo la pastilla de brea por urotropina blanca, que no producía humo, y desarrollé un soporte metálico plegable. Se me ocurrió denominar al conjunto Cocibol (Cocina de Bolsillo). Logré contratos con el Ejército y con la Marina Militar española, que solicitó kits de supervivencia con el sistema incorporado, además de lotes de alimentos de supervivencia.
El progreso social de las trabajadoras
En la nueva fábrica de La Línea, muchas trabajadoras comenzaron yendo al trabajo en bicicleta y, con el tiempo, gracias a su empleo, acudían en coche. El aparcamiento llegó a quedarnos pequeño. Para mí y para mi padre, aquello fue uno de los símbolos más bonitos de lo que una empresa puede aportar: progreso social real, familia a familia.
El fardo inesperado de hachís
No todo fueron alegrías ni rutina. Un día, en uno de los camiones que descargan los sacos de corruco, apareció un fardo de drogas. La Guardia Civil nos hizo paralizar toda la producción durante seis horas. Anécdotas así también forman parte de la vida de una fábrica.
APYMEL
En 1979, el sindicato del Partido del Trabajo (marxista-leninista), situado a la izquierda de Comisiones Obreras, promovió una huelga en La Línea para denunciar el elevado paro obrero de la ciudad. Pretendían, además, que Conservas Ubago se sumara a la convocatoria y paralizara la producción, algo a lo que nos negamos rotundamente: en ese momento se estaban procesando más de 7.000 kilos de langostillos. Tuvimos que recurrir a la policía para evitar problemas con los piquetes.
Ante esta situación, APYMEL (Asociación de la Pequeña y Mediana Empresa Linense) me ofreció su presidencia, ya que muchos comerciantes se habían visto forzados a cerrar sus tiendas y necesitaban un representante que defendiera su derecho a mantenerlas abiertas. Juan Manuel Ballesta, gerente de la asociación, hizo y mantuvo una gran labor: fue mi mano derecha durante toda mi etapa como presidente.
Desde APYMEL alcanzamos acuerdos con el Ayuntamiento de La Línea, en colaboración con la Policía Local y la Policía Nacional, para paliar el alto nivel de robos que denunciaban las pequeñas empresas de la zona. Mantuve también una comida de trabajo con Rodrigo Rato y su equipo, a quienes presentamos un proyecto para estudiar la posible creación de una Zona Franca en La Línea, en la que participaron Manolo Gavira, Guillermo Ruiz Calama y Juan Manuel Ballesta, entre otros.
En ese mismo contexto impartí una conferencia pública en la Caja de Ahorros de La Línea dirigida a todos los empresarios, con el objetivo de concienciar sobre la importancia de proteger los derechos de los pequeños comerciantes ante la creciente ola de robos. Aquella declaración me colocó en una situación comprometida y generó una fuerte polémica: la Policía Local me recomendó abandonar la ciudad y me entregó, por amistad para mi protección, un espray de pimienta del tamaño de una lata de Coca-Cola. Decir la verdad, a veces, tiene precio.
Poco después me trasladé a la fábrica de Vendsyssel en Málaga, dejando APYMEL en manos de su gerente, Juan Manuel Ballesta. El 8 de marzo de 2003, al cumplirse 25 años de la asociación, Ballesta organizó un homenaje a los seis presidentes que habíamos pasado por ella, y se me entregó un diploma en reconocimiento a la labor desarrollada. Lamentablemente, no pude asistir por problemas de salud mientras vivía en Málaga.
La crisis del aceite de colza (1981)
La crisis del aceite de colza, en la primavera de 1981, fue una intoxicación masiva por aceite industrial adulterado que causó miles de afectados y numerosos fallecidos, dejando secuelas permanentes en muchas personas. Fue uno de los momentos más duros para el sector alimentario español.
Tuvimos que crear la Asociación de Fabricantes de Conservas de Andalucía para que se nos permitiera explicar en Televisión Española que nuestras fábricas no trabajaban con aceite de colza. Mi hermano Eugenio lo comunicó en un telediario de TVE en aquella época no existía ninguna otra televisión.
Posteriormente, a través de la asociación, conseguimos una gran reunión con Manuel Fraga Iribarne dirigente político y fundador de Alianza Popular, hoy Partido Popular y con la prensa, en el hotel Guadacorte, para pedirle ayuda en la transmisión de un mensaje claro a los consumidores: ningún fabricante de la asociación trabajaba con aceite de colza. Simultáneamente, invitamos a numerosas asociaciones de amas de casa a visitar nuestra fábrica de La Línea, con las consiguientes entregas de lotes de regalo.
La empresa Conservas de Pescado Jaime Martínez de Ubago S.A. demostró que el aceite utilizado en sus conservas seguía estrictos controles de calidad y no contenía aceite adulterado, mediante:
- Análisis periciales que demostraban que el aceite utilizado no contenía anilina ni otros productos tóxicos
- Certificaciones y documentos que acreditaban la procedencia y calidad del aceite
- Colaboración plena con las autoridades sanitarias y judiciales durante la investigación
En 1989, la empresa fue exonerada de toda responsabilidad en el caso del aceite de colza adulterado, al demostrarse que había seguido todos los protocolos de control de calidad y que jamás había utilizado aceite adulterado en sus conservas.
En aquella época dirigía el equipo técnico Andrés Espinosa, hoy consejero delegado de Ubago Group. Era entonces una persona muy eficaz y de la confianza de la familia. Hizo una gran labor en la creación de la fábrica de Cabo Verde y, junto con mis hermanos Antonio y Javier Ubago, en la puesta en funcionamiento de la maquinaria de Cabinplant en Marruecos
El equipo humano de Conservas Ubago y de Conservas Yago de mi abuelo, desde sus comienzos
Siempre transmití una idea que considero fundamental: todos éramos eslabones de una cadena de bicicleta. Si falta un solo eslabón, la bicicleta se para. Todo el personal era necesario, desde la dirección hasta la limpieza. Desde los años setenta se fueron incorporando progresivamente mis hermanos y numerosos profesionales.
Quiero dejar aquí constancia de sus nombres, porque ellos son esta historia:
- Antonio Sánchez Bravo, secretario de mi padre desde los primeros años del Perchel; conservo la imagen de su hijo José Enrique calentando una lata autocalentable con su padre.
- Emilia Ayllón Luque, secretaría de Antonio Sánchez Bravo desde 1954.
- Isabel Ubago, mi hermana, colaboró con mi padre desde 1964 hasta que se casó en 1974 con Jesús Rodríguez de Tembleque; trabajaba cinco horas diarias con un sueldo muy bajo.
- Eugenio y Jaime Ubago: mi hermano y yo, empezamos de un modo informal en 1969, tras los veranos de aprendizaje en la fábrica de Yago.
- Moncho Fernández Aguiño mano derecha de mi abuelo y director comercial de Conservas Yago
- María Jesús Martín, viuda de mi hermano Eugenio, secretaría de administración de 1970 a 1979.
- José Manuel Santi, administración de Conservas Ubago junto a María Jesús Martín.
- Jesús Rodríguez de Tembleque, marido de mi hermana Isabel, asesor jurídico (excepto en materia fiscal) y secretario de los Consejos de Administración de la matriz Jaime Martínez de Ubago S.A. y de sus participadas (Vensy España S.A., Ubago S.A. y Ahumados Nórdicos S.A.) desde su constitución.
- José Luis Roselló Boronat, contabilidad de 1970 a 2011, analista y responsable de controles fiscales.
- Sr. Santos (QEPD), primer administrativo en La Línea.
- Enrique Guzmán, todoterreno, que trabajó conmigo desde el principio.
- Sr. Ferrol, mecánico: sin él la fábrica no habría funcionado.
- Pepe Sánchez (QEPD), primer encargado de la fábrica de La Línea, 1973.
- Antonia, limpieza.
- Juan Redondo.
- Antonio Aguilar.
- Ricardo, mecánico.
- Mouriño, mecánico.
- Rafael, conductor de camiones.
- El Neno, Antonio Cañamero y Gilberto, primeros trabajadores en El Perchel.
- José Carlos Iglesias, segundo encargado de producción y responsable de las trabajadoras de fábrica desde 1973, junto a su mujer Carmen Quiroga, ambos provenientes de Vigo.
- Enrique Ubago (QEPD), hermano, responsable comercial en Madrid desde 1973, con la colaboración de su mujer Rosa López Plantada.
- Manolo Ubago, hermano, responsable comercial de Andalucía desde 1974.
- Juan Carnero (QEPD), jefe de ventas, 1976.
- Javier Ubago, administración y contabilidad desde 1976.
- Rafael Torres, jefe de ventas, 1976.
- Andrés Espinosa, empezó como técnico de mantenimiento en 1976 (recomendado por Manolo Bonilla, de HERCUSA); posteriormente, consejero delegado de Ubago Group.
En aquella época dirigía el equipo técnico Andrés Espinosa, hoy consejero delegado de Ubago Group. Era entonces una persona muy eficaz y de la confianza de la familia. Hizo una gran labor en la creación de la fábrica de Cabo Verde y, junto con mis hermanos Antonio y Javier Ubago, en la puesta en funcionamiento de la maquinaria de Cabinplant en Marruecos
- Ignacio de Torres Villagrá, encargado junto a su mujer, mi hermana Elisa Ubago en 1.974 de la creación de la fábrica de INDUSTRIAS DEL MAR en Marruecos (langostillo congelado como materia prima de Ubago) hasta 1983, junto a Cafés Carrión y Mojame Azlou antes de empezar en Vensy España.
- Antonio Ubago, hermano, jefe de compras de materias primas y responsable de producción desde 1977.
- Jacqueline Orban Freyone, departamento de Exportación.
- Antonio Mejías, comercial de Exportación.
- María Victoria Ubago (Toyi), hermana, en Conservas Ubago desde 1977 y en Vensy España desde 1984.
- Paco Martínez Álvarez, informático y creador, hacia 1980, de SIGECU, sistema de control y gestión de la producción que nos permitía calcular la rentabilidad diaria de la fabricación de cualquier producto, con la colaboración de Tere.
- Tere, responsable de la productividad de la fábrica de Conservas Ubago.
- Juan de la Fuente. Responsable de producción de Vensy
- Pilar Ubago, hermana, desde 1980 comercial de la zona centro y adjunta a Enrique Ubago en Madrid.
- Juan Enrique Ramos Valdivia, adjunto a la dirección comercial y mi mano derecha de 1982 a 1994.
- Ana López (QEPD), 1982.
- Rosa Ibáñez, desde 1982: se adapta y colabora en todos los departamentos, hasta 1997.
- José Manuel Castelló, responsable de nóminas desde 1983.
- Elisa Ubago, responsable de imagen y marketing desde 1983 (diseño de envases y catálogos); posteriormente se independizó creando Pinchomanía (caviar, salmón, atún y otros productos nuevos).
- Chari, secretaría de Enrique Guzmán, 1990.
- Teresa Hormigo.
- Juan Ramos, administración y contabilidad.
- Amelia Azzarelli, desde 1990, comercial y administración adjunta a Rosa Ibáñez.
- Verónica Alarcón, administración comercial desde 1990.
- Olga Ubago, hermana, empezó en Vendsyssel España en 1990 y se trasladó a Ubago Group en 2013, hasta 2024.
Organicé además el departamento de Exportación, delegando en Antonio Mejías y con la colaboración de mi ex mujer Jacqueline Orban.
Lamentablemente mi memoria está muy limitada por mi edad y si alguien quiere incluirse en estas memorias sólo tiene que enviar algún mail o wasap con su foto
Contratación en exclusiva por parte de Ubago de La Gula del Norte de Aguinaga (1991) envasada en conservas
En 1991, durante la feria ANUGA de Colonia, llegué a un acuerdo de colaboración con su director comercial para enlatar en exclusiva la Gula del Norte con marca Ubago. Fue todo un éxito.
Vensy España
La expansión del grupo continuó con la compra de la empresa danesa de ahumados Vendsyssel, junto a la adquisición previa de una fábrica de harinas de pescado. Fui responsable comercial de Vendsyssel España en Málaga desde 1983, en un equipo en el que destacaron Antonio Rodríguez, Juan de La Fuente, Juan Angel Perles Manolo Godoy, Manolo Morales, y Lilan Jensen.
Logré transformar la marca:
de Vendsyssel evolucionó primero a Vensysel España y, finalmente, a Vensy España, para facilitar su lectura y su memoria.
Hasta entonces, el salmón ahumado solo se vendía a restaurantes en grandes planchas por Ahumados Dominguez y conseguimos introducirlo en el mercado de la alimentación hipermercados y cash & carry creando envases de 100g, 250g y 500g siendo pioneros en este formato en España. Ampliamos la gama con una colección completa de ahumados: trucha noruega y trucha española, atún ahumado, pez espada, palometa, anchoa ahumada, caballa ahumada, surimi, huevas de caviar, mojama, patés de salmón, arenques y otros.
Uno de los logros que más orgullo me produce fue haber sido pioneros en la comercialización del pescado ahumado en el sector de la alimentación. Conseguí abrirnos camino y ganarnos la confianza de los principales clientes de la distribución en España.
Recuerdo bien cómo fuimos entrando, uno a uno, en las grandes superficies como Pryca y Continente, hoy Carrefour, Alcampo y El Corte Inglés; en los cash & carry como Makro y Jumbo; y en un buen número de supermercados y grupos de distribución como Eroski, Mercadona, Supersol, Ahorramás, El Jamón, Más y Más, Supermercados Mas, El Árbol, IFA y Covirán, entre otros muchos. Fue un trabajo que nos costó esfuerzo y constancia, pero que abrió un camino que hasta entonces nadie había recorrido.
Nuestra herramienta más grande y pionera para lograr este éxito fueron las degustadoras, tanto para las conservas como para los ahumados. Fue una iniciativa y resultó ser la clave que nos abrió tantas puertas: cuando el cliente probaba el producto, se convencía solo. Fue un trabajo que nos costó esfuerzo y constancia, pero que abrió un camino que hasta entonces nadie del mundo de las conservas y del salmón ahumado había recorrido.
Cada semana se sorteaba un viaje a Noruega para una pareja de consumidores que habían comprado un sobre de salmón de 100 gramos.
Este plan se cumplió durante 20 sorteos ante notario con un enorme éxito y difusión controlado por Luis Hernáiz y Pepe Escobar.
Mercadona y Juan Roig
Mi hermano Eugenio y yo conocimos a Juan Roig, propietario de Mercadona, en una concentración en un hotel de Barajas organizada por una revista. En aquel momento Juan Roig tenía solo dos supermercados y estaba allí, con todos los demás. Su crecimiento fue espectacular, y fue clave su impulso a la asociación AECOC, que impulsó entre los fabricantes el código de barras para identificar el producto y su origen mediante escáner.
Mis ventas a Mercadona empezaron moderadamente en Valencia. Más adelante solicitaron colaboración para crear un almacén de distribución en Andalucía. Tras una visita a fábrica, llevé al ejecutivo de Mercadona a comer y nos reunimos los tres en una venta a las afueras de Antequera con un cliente de Ubago y Vensy llamado Rafael Gómez Serrano, almacenista con buena comunicación logística en Andalucía y alta reputación. Ambas empresas colaboraron hasta que Mercadona construyó su propio gran almacén de distribución.
Finalmente llegamos a un acuerdo para fabricar ahumados con su marca Hacendado, además de la nuestra, Skandia. El acuerdo dio tal resultado que llegamos a un exceso de concentración del 70% de las ventas en un solo cliente: un éxito que era, a la vez, una lección sobre el riesgo comercial.
VARMA: cuando el éxito no llega
En Madrid se llegó a un acuerdo con Varma, una importante empresa de comercialización y distribución, líder en la venta de las marcas más reconocidas de vinos, licores, cavas y champán. Hicimos una presentación espectacular, con vídeos, en un gran hotel de Madrid ante todos sus comerciales vídeo que aún conservo. Desgraciadamente, el acuerdo no funcionó y tuvimos que cambiar de estrategia. También de los fracasos se aprende, y a veces más que de los aciertos.
Las etapas societarias de Vendsyssel, posteriormente Vensysel y finalmente Vensy España SA
La historia societaria de la empresa de ahumados puede resumirse en tres fases:
- Fase 1 (1978–años noventa): participación conjunta de Peter Bamberger / Vendsyssel y la familia Ubago.
- Fase 2 (1999–2010): reestructuración societaria y consolidación de la marca Skandia, Valkiria, etc
- Fase 3 (desde 2010): entrada o toma de control por parte de Ahumados Martipesca (Martiko), salida de la gestión directa de los socios fundadores y profesionalización bajo una estructura industrial más grande.
Vida asociativa y legado
Vida asociativa y compromiso cívico
A lo largo de mi vida creí firmemente en el valor de asociarse para defender intereses comunes.
- Participación en el Club de los Leones de La Línea y de Torremolinos, desde mayo de 1985
Fui promotor y accionista de varias entidades:
- Asociación de Fabricantes de Conservas de Andalucía
- Fundación de la AHC Orden de Granaderos y Damas de Gálvez de Macharaviaya (agosto de 2015), junto a Paco Martínez Álvarez, su exmujer Rosa Ibáñez y el alcalde del pueblo, D. Antonio Campos Garín, en torno a la figura de Bernardo de Gálvez y su recreación militar en Macharaviaya, su pueblo natal.
Dinae Aqua (Jubago Consulting & Investment SL)
Fundación año 1999.
Web: www.dinaeaqua.com
Descubrí y conocí el sistema de purificación del agua a través de la exigencia de la franquicia de cafetería Jamaica para potenciar el sabor de distintos tipos de café de diferentes países teniendo en cuenta que el sistema de filtración por ósmosis inversa solo permite una 0’0001 micra libre de contaminantes en suspensión
Me pareció oportuno crear un mercado nuevo alquilando y vendiendo máquinas purificadoras de agua, descalcificadores de agua etc tanto domésticas como para HORECA y empresas.
En ese año apenas había comercializadores de máquinas de tratamientos de agua que utilizan el alquiler de las mismas en aquella época solo había una, (CEASA) a través de una empresa financiera que funcionaba a través del renting, posteriormente Juan Lopez Pedrosa desde Aquapurif y finalmente con nosotros Jaime Ubago CEO de DINAE AQUA (Jubago Consulting & Investment SL)
Posteriormente inicié la creación de una asociación de empresas de tratamiento de agua llamada AQUA ANDALUCÍA con unos 45 asociados que financiaban el mantenimiento de la asociación y la obtención de un certificado que garantiza la formación de cada socio instalador.
Participamos con empresas importantes como Renfe, TVE, Siemens, Les Roches, Hospitales Vithas, Adif, Conservas Ubago Group, Iberia, Carrefour, Fujitsu… Así hasta mil clientes que tenemos a día de hoy.
Fundación de Aqua Andalucía, asociación de empresarios especializados en tratamiento de agua en Andalucía, de la que fui presidente.
Asociación Aqua España
www.aquaespana.org
DINAE AQUA Empresa asociada de Aqua España desde hace más de 16 años; actualmente se cumplen 20 años del acuerdo con Sergi Martí, su presidente actual. www.aquaespana.org
Otros pequeños negocios
El espíritu emprendedor nunca descansa. Fuera del mundo de las conservas creé una franquicia en el Centro Comercial Rosaleda de Málaga: una cafetería llamada Jamaica. Y, en el mismo centro comercial, una floristería.
Pequeñas historias de creatividad
Quiero rescatar, antes de cerrar, algunas chispas de la inagotable creatividad de mi padre y de nuestra casa:
- El «Cangrejo Pepe»: en la lata ponía «Ni soy cangrejo ni me llamo Pepe». Idea de mi padre, Jaime. Pura honestidad con sentido del humor de aquella época.
- El rape «langosta»: se ataba el rape a una cuerda y se untaba con pimentón, que le daba el color de una langosta. Actualmente esta idea ya existe en otras marcas (Krissia, etc.).
- Los chanquetes: llegó a estudiarse la posibilidad de envasarlos fritos en conserva.
- Boquerones fritos: los boquerones de Málaga se llegaron a enlatar fritos y comercializarse.
Anexos
Medio siglo de historia compartida con la Feria Alimentaria y PROEXPA
En los años setenta, Ubago vivió una transformación que marcaría su historia y la del sector alimentario español. Desde 1977, nuestra participación ininterrumpida en la Feria Alimentaria de Barcelona ha sido mucho más que una acción comercial: ha representado una apuesta firme por la innovación, la internacionalización y el crecimiento compartido.
La empresa fue fundada por nuestro padre, Jaime Martínez de Ubago y Llorens. Con el tiempo, mi hermano Eugenio y yo asumimos la dirección, junto a nuestra hermana Isabel y con el apoyo contable de José Luis Roselló. Posteriormente adquirimos una fábrica de harinas de pescado, y recuerdo cómo muchas trabajadoras llegaban en bicicleta; años después lo hacían en coche, y el aparcamiento se nos quedó pequeño. Era una señal clara de que algo estaba cambiando.
La expansión continuó con la compra de la empresa danesa Ahumados Vendsyssel (hoy Vensy España), lo que nos permitió introducir el salmón en sobres de 100 gramos en el mercado español de la alimentación, siendo pioneros en este formato. Ampliamos la gama con productos como trucha, anchoas, palometa, caballa, surimi, huevas de caviar, mojama, patés de salmón, lomo de pez espada, atún y arenques, entre otros.
Simultáneamente comercializábamos las conservas de pescado de Conservas Yago, fundada por nuestro abuelo Eugenio Escuredo y especializada en atún y mariscos como berberechos, mejillones, almejas, navajas y pasta de anchoas. Personalmente, compatibilicé la venta de los productos de ambas empresas en Madrid.
Celebrar el 50 aniversario de la Feria Alimentaria es también rendir homenaje a todas las empresas que apostaron desde el principio por este espacio de encuentro y proyección internacional. Actualmente, Ubago Group supera los 250 millones de euros de facturación anual.
Gracias a Mario Cañizal, a PROEXPA y a la Feria Alimentaria por acompañarnos durante medio siglo de historia compartida.
Jaime Martínez de Ubago y Escuredo — Conservas Ubago (actualmente Ubago Group)
Anexo fotográfico
Marruecos. Industrias del mar 1973
La sociedad hispano marroquí estaba formada por Mohamed Azlou, Café Carrion y Conservas Ubago. La zona de pesca iba desde las playas de Rio Martín, Tambrabet, Tambernut, Oudedlao, Kaasseras, Targa, Benibaroun, Stehat, Jnanich y llegaba hasta Cabo de Agua cerca de Mellila. Al principio se pescaba en botes de remo, pero aprovechando la reconversión de la flota de bajura del litoral andaluz, Conservas Ubago compraba los barcos viejos y los traíamos a Marruecos, con sus maquinillas y rastros que facilitaban el duro trabajo de los pescadores.
Este nuevo proyecto de Marruecos lo lideró Ignacio de Torres, que puso en marcha la fabricación, congelación y exportación del Langostillo en una nave industrial semi nueva y algo destartalada a orillas del mar. El personal femenino era de Kaasseras o de las cabilas cercanas. Venían con sus grandes sombreros, rematados con cuatro bolas de lana negra y sus gualdrapas de rayas rojas y blancas. Mujeres de todas las edades, alegres y trabajadoras, y que cuando había una boda no había manera de convencerlas, ese día no se trabajaba.
El jefe de personal se llamaba Hasan, que también ejercía de secretario y de intérprete. Nos acompañaba cada sábado al Zoco de Ouedlao con un par de gallinas para vender o cambiar por alimentos o ropa. Era un Zoco maravilloso, allí se compraba de todo: vacas, cabras, gallinas, carne, fruta, pescado, especias... y también había un saca muelas con un pañuelo en el suelo, donde exponía todo tipo de muelas extraídas por él que mostraban su habilidad. También había un parking para burros. No había turistas. La fábrica contaba con un viejo generador americano del Corps of Engineers USA Army.
La caldera procedía de una fábrica de conservas de Kenitra y había agua en abundancia que brotaba allí mismo, limpia y clara. Las balsinas de cocción, jaulas y desconchadoras estaban listas. ¡Solo faltaba ¡el congelador! Personalmente y salvando todas las dificultades posibles, ya que estábamos a cuarenta kilómetros del mecánico más cercano, consiguió Ignacio terminar un buen congelador. La maquinaria vino de España. El día que se puso en marcha, estaban presentes los hombres importantes del pueblo: el maestro de obra, el carpintero de ribera que hacia sus botes de maderas debajo de una higuera gigante al lado de la fábrica y, como siempre, toda la chiquillería, entre ellos nuestro hijo Nacho. Cuando se encendió el cuadro eléctrico con sus luces verdes y rojas y el motor empezó a enfriar, el Oh... de admiración fue unánime.
Los barcos pescaban, los curruscos se cocían y congelaban, después se exportaban vía Tánger y se recibían en Conservas Ubago, en la Línea con alivio y gran satisfacción.
(Recuerdos de familia Martinez de Ubago Escuredo, 220)